Berenice Ceballos García.


Porque viajar es la mejor forma de ejercitar la mente... y el corazón.

Bahía Champotonera

25.04.2014 12:30

“Porque en el mar la vida es más sabrosa… ” ¡Qué frase tan cierta! No hay nada más reconfortante que observar el vaivén de las olas enmarcadas en un esplendoroso atardecer, por lo que seguramente, es de esos inexcusables momentos que todos debemos experimentar. Pues bien, esto viene a colación porque el mar y sus muchas bondades, es una de las características propias de nuestro estado y gracias a esto, el litoral campechano goza de una milenaria actividad que hoy por hoy no deja de ser importante: la pesca.

Imagínese nada más como escenario principal a la generosa bahía Champotonera: sus serenas y espejeantes aguas acompañadas del trinar de las gaviotas que reposan pomposas en lanchas, la convierten en una inolvidable postal. Pues bien, esta bahía permite claramente realizar la captura y extracción de peces, moluscos y crustáceos, convirtiéndola en el sustento de muchas familias campechanas. A pesar de que esta laboriosa actividad requiere de  una buena dosis de paciencia, dedicación y práctica, es acertadamente redituada al pescador, con la serenidad del mar y no por menos las aventureras experiencias.

Realizable por comercio u ocio, la diferencia radica lógicamente en las intenciones y las especies a capturar. Hay de todo: desde los ya conocidos y mundialmente famosos camarones hasta pequeñas jaibas, pasando por habituales especies como el pejerrey y sin olvidar por supuesto al peculiar robalo. Este último es tan especial, que se realizan torneos únicamente para su pesca, vaya su plateada, verdosa y brillante color de piel habla por sí sola y ni alegar por su longitud y peso porque su alargado cuerpo se da a valer y mucho.

Fue precisamente en el sexto torneo de pesca deportiva “Wild On Champotón” donde conocí a los hermanos Sansores (Fernando y David) precursores de este campeonato enfocado a la pesca de robalo y quienes amablemente me dieron una vívida clase de experiencias. Créame estimado lector, compartir relatos tan amenos, de tan singular actividad, es un placer sin costo. Hablando de singularidad, conocí también aspectos prácticos de la pesca del sábalo, una asombrosa especie que me permitió aprender la marina frase “catch and release”, que traducido a nuestro idioma sería “atrapar y liberar”, aludiendo a lo que podría llamarse pesca sostenible, orientada precisamente a perjudicar lo menos posible al entorno marino. ¡Me fascinó la idea! Tan solo conocer a grandes rasgos las técnicas empleadas y sobre todo ese carácter de fraternidad para tan preciada especie, se convierte en una encomiable labor digna de admirar.

En mi camino de regreso, tuve a bien visitar una cordial familia que me permitió conocer la extracción y el proceso de elaboración de un buen platillo a base de pulpo. Este octópodo marisco, de rosáceo color y con singulares chupones en los tentáculos, fascinó mi creatividad pero sobre todo avivó mis deseos de degustación, ahora comprendo su distintivo sabor muy valorado en la cocina. Pues bien, después de su captura y antes de su proceso de cocción, se le da lo que llamaríamos una “paliza”, este tosco proceso permite que su carne ablande y pueda degustarse propiamente. ¡Delicioso!

Con un hogareño ambiente y esperando ansiosamente regresar a pie de mar para seguir contemplando el maravilloso mundo de la pesca, no me queda más que despedirme de tan extasiada experiencia e invitarlo, por supuesto estimado lector, a conocer, disfrutar y degustar esta preciada actividad.

Berenice Ceballos García.