Berenice Ceballos García.


Porque viajar es la mejor forma de ejercitar la mente... y el corazón.

Aviturismo

17.09.2014 11:12

¿Alguna vez ha escuchando melodiosos trinares al amanecer? ¿Ha observado el esplendor aéreo de las gaviotas frente al mar? O sencillamente ¿Ha admirado el vistoso plumaje de un tucán? Le pregunto esto porque la semana pasada me fui literalmente a “pajarear”, y por ende no puedo omitir la ocasión para compartirle estimado lector, la maravillosa experiencia del aviturismo.

Esta apasionante actividad también es conocida como “birdwatching” y es  una de las modalidades del turismo especializado que se enfoca precisamente en identificar y observar a las aves en su hábitat natural, así que para ello es necesario realizar senderismo en parajes con buen estado de conservación cuando iluminan los primeros rayos del sol, porque es cuando estos alados amigos suelen andar en busca de alimento, pero créame que la desmañanada vale la pena y mucho.

Se lo digo porque consentiremos nuestro auditivo sentido con tenues murmullos, alegres cantos y hasta fugaces chirridos, es toda una armoniosa sinfonía que al contacto con la naturaleza representa una ideal opción para aventureros viajeros. ¿Se imagina? Ponga en mente lo siguiente: un rocoso sendero delimitado por árboles cuyos primeros rayos matutinos se filtran por el intenso follaje que aún conserva las gotas de rocío creando un fresco ambiente; usted camina, silencioso, paso a paso y buscando admirar esos pequeños y alados seres que brincan inquietos de rama en rama, de pronto logra visualizar un vistoso y rápido plumaje: revolotea, trina y se va… así de fugaz, así de huidizo, así de momentánea pero gratificante es esta actividad, que nos enseña más que solo a observar.

Eso sí, para poder realizarlo es necesario tener un peculiar equipo, nada fuera de lo común: binoculares, cámara fotográfica y además una guía de campo impresa que nos permita identificar a las aves a lo largo del camino, para poder así conocer características propias como su plumaje, coloración y hasta sonido. No olvide empacar una buena dosis de paciencia, que le será inmensamente gratificada cuando logre observar al diminuto colibrí, con su singular y alargado pico, pero que lo asombrará es esa admirable forma de volar: hacia adelante, hacia atrás, hacia arriba, hacia abajo… mostrándonos aleccionadoramente ese dominante arte de volar.

Sincerándome un poco, he de admitir que esta práctica me dejó impresionada, porque nada se compara con observar la singular belleza reflejada en el policromo y brilloso plumaje del pájaro “Toh”, cuya singular cola de largas plumas simulan al moverse una especie de péndulo, llamándolo coloquialmente “pájaro reloj”; eso aunado con las historias mayas (que les compartiré próximamente), hacen de esta travesía una excepcional actividad.

Lo mejor de todo es que actualmente se está llevando a cabo el “Festival de aviturismo en Campeche” y representa a mi parecer, una  magnífica oportunidad para acercarnos a la naturaleza y realizar diversas actividades como talleres ornitológicos, cursos fotográficos, exposiciones artísticas y salidas de observación de aves ideales para cualquier edad, pero sobre todo, esta es una oportunidad para aprender que en nuestro estado habitan cerca de 489 especies de aves silvestres, que visten de colores todo paraje natural desde las costas, las selvas hasta los manglares y que además cobijan a cientos de aves migratorias que nos visitan año con año.

¿Qué esperamos entonces? Vámonos a pajarear, a disfrutar y practicar esta alternativa práctica que seguramente le encantará. No lo olvide, sigamos haciendo turismo en Campeche.